Los que se iban, ya se han ido. Los que llegaban, han llegado. El resultado a primera vista no es que sea muy alentador: gente que no conoces que ha ocupado el sitio de gente que ya considerabas familia. Supongo que eso es debido al “rechazo” que se origina en la cabeza, pero que después, y al conocer a la gente se vuelven en tus amigos.
Es tiempo de depresión en Suecia. EL invierno se ha instalado, apenas hay horas de luz, y la temperatura en el mejor de los casos es de 0º….con estos datos es normal que aquí la gente le entre una especie de amarganamiento o depre. En principio parecia reacio a pensar que simplemente por el tiempo la gente cambiara de ser por una temporada. Pero así ha sido, incluso yo mismo me noto como más apagado, como que tengo menos ganas de hacer cosas. Y si a eso le añadimos el efecto despedida de viejos erasmus, apaga y vámonos.
En fin, no todo es negativo: ya he enviado mi solicitud de residencia y ahora estoy esperando a recibir mis papeles para ser ya medio sueco y empezar a buscar trabajo legar. Además, he solicitado en la universidad para hacer prácticas empresariales en el instituto de historia contemporánea. Lo mejor de todo es que como me he enterado, para ocupar un puesto publico no hace falta opositar, sino que las ofertas de trabajo por ejemplo en la universidad se hacen como si fuera una entrevista de trabajo, sin nada de examenes o puntos de oposiciones, por lo que si entro a hacer practicas, tendré más probabilidades de ocupar un puesto bueno desde abajo, que desde fuera. De todas formas, prudencia, we will see.


PD: Nunca imaginé que una despedida fuera tan dura. Otra lección de irse de Erasmus.